Rutinas y horarios

Rutinas


Trabajamos con un ritmo diario, el cual se conforma de momentos en los que las actividades fluctúan entre dos estados básicos, la expansión y la contracción. Al igual que el palpitar de nuestro corazón, tal como ocurre con la sístole y la diástole, es que invitamos a nuestros niños y niñas a participar de este ritmo, realizando actividades como salir al patio, donde estamos en expansión, y dónde cada niño tiene la posibilidad de moverse libremente, explorar e interactuar con sus pares. También tenemos actividades que evocan el estado de contracción, como lo es por ejemplo reunirnos en círculo, mirarnos a los ojos con calma y recitar el verso del día.

Es así como este ritmo, donde nuestro hacer fluctúa entre lo expansivo y lo contractivo, tal como ocurre en nuestra inhalación y exhalación dónde el aire entra y sale, lleva a nuestros niños y niñas a sintonizar con un estado que está presente constantemente en la naturaleza. Lo vemos por ejemplo en el día y la noche, donde el día es el momento expansivo y la noche el momento contractivo, permitiendo así, que los niños entren en este ritmo y se desplieguen de forma saludable, al sintonizar con un hacer que escucha el ritmo natural.

Nuestras actividades:


Es Casa Waldorf Nueva Tierra nos concentramos en que nuestros niños y niñas se desplieguen desde su hacer en el mundo, en un ambiente donde estén contenidos con amor y cariño, y donde sean atendidos de tal forma, que estén siendo escuchados en sus individualidades.

Cada día tenemos nuestro “ritmo diario”, muy acompañado de nuestros cantos, los cuales son algo así como dulces campanitas que nos van anunciando el paso de una actividad a otra, desde una suavidad que guía al niño en su hacer.

La hora del cuento, permite al niño el despliegue de la creatividad, la imaginación y la resonancia interior de aquel mundo arquetípico al cual nos conectan las narraciones.

En nuestra Casa Waldorf permitimos que nuestros niños y niñas se expandan en el hacer, como es el juego libre, por ejemplo, y luego se replieguen en el círculo de la ronda, donde nos encontramos y nos vemos a los ojos, generando una contención y un encuentro humano tremendamente enriquecedor. Cada uno es visto, escuchado y reconocido en su particularidad, sembrando así el despliegue del respeto entre unos y otros, reconociéndonos en nuestras individualidades.

Además de haber actividades que se repiten dentro de un hacer continuo, como lo son el saludo de la mañana, la ronda, el desayuno, el juego libre, el cuento, entre otras, también hay actividades específicas que diferencian un día de otro, donde encontramos la siguiente distribución:

Lunes: modelado

Martes: paseo

Miércoles: huerto

Jueves: pan

Viernes: acuarela

Así es como día a día vamos “haciendo” en un continuo fluir, que tiene un orden específico, el cual genera contención y seguridad para nuestros niños.

El lunes, día del modelado, el niño se acerca a materiales completamente naturales, expresa creativamente, permitiendo un hacer a través del uso de sus manos.

El martes, día del paseo. Es una oportunidad de expansión, un respiro lleno de impulsos creativos y exploratorios. Un continuo descubrir dentro de un ambiente natural, donde el movimiento, el equilibrio, el tacto y el sentido vital están en plena manifestación.

Miércoles, día del huerto, donde estamos en contacto directo con la vida y la transformación. Tocamos la tierra, la observamos y la trabajamos con constancia y amor.

Jueves, día del amasado del pan, el cual luego disfrutamos como resultado de un hacer en conjunto.

Y por último, viernes, día de pintar con acuarela. Donde los niños despliegan su creatividad en contacto con el color y la fluidez del agua.

Horario de entrada


7:55   – 8:15      Reunión de maestras
8:15   – 8:30      Preparación para recibir a nuestros niños
8:30   – 8:45      Llegada de niños y niñas
8:45   – 9:00      Ronda de inicio

Horario de salida


13:10 – 13:20    Ronda de cierra
13:20 – 13:30    Preparación de salida